Doctor Roberto Moncada

Roberto Moncada, académico del departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de La Frontera, define al motor de reluctancia como “un motor eléctrico de corriente alterna que realiza la conversión de energía basado en la tendencia natural de los materiales ferromagnético de alinearse con un campo magnético externo”.

La minería es el sector productivo que encabeza el consumo eléctrico del país, según se señala en el último informe de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), en que se estima un aumento de 21,9 TWh en 2016 a cerca de 25 TWh en 2020, siendo los motores eléctricos uno de los equipamientos que cumplen un rol fundamental en el gasto energético de esta industria.

este contexto los especialistas destacan a Revista ELECTRICIDAD la necesidad de avanzar en el uso de tecnologías que aumenten la eficiencia energética en la industria minera, mencionando a los motores de reluctancia como una de las principales tendencias para tener un consumo eléctrico más eficiente.

Definición

Roberto Moncada, académico del departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de La Frontera, define al motor de reluctancia como “un motor eléctrico de corriente alterna que realiza la conversión de energía basado en la tendencia natural de los materiales ferromagnético de alinearse con un campo magnético externo”.

“El rotor de un motor de reluctancia no posee bobinas ni imanes, sino que solamente hierro, mientras que el estator puede tener un bobinado de tipo concentrado, como en el caso del motor de reluctancia conmutada o reluctancia variable, o bien del tipo distribuido como en el motor sincrónico de reluctancia”, señala el docente.

Félix Rojas, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Santiago, sostiene que esta clase de motores “utilizan el principio de reluctancia magnética, donde el rotor (de polos salientes) es construido únicamente de material ferromagnético y trata de alinearse constantemente con el campo magnético generado por el estator. Es decir, las piezas móviles se tratan de posicionar en el ángulo que genere la menor resistencia magnética posible al flujo de campo magnético generado en el estator (tal como lo hace un contactor magnético al cerrarse)”.

Según Leonardo Vargas, Product Marketing specialist LV IEC Motors de ABB en Chile explica que los motores de reluctancia “tienen muy bajas temperaturas en su bobinado, lo que aumenta la fiabilidad y duración en la aislación. Más importante aún, el rotor en un motor de reluctancia trabaja muy frío, lo que se traduce en que las temperaturas en los rodamientos sean significativamente más bajas respecto a un motor de inducción estándar, lo que es importante, porque los fallos de los rodamientos causan el 70% de las interrupciones imprevistas del motor”.

Para Samuel Hidalgo, jefe de producto de accionamientos eléctricos de Siemens Chile, “la tecnología síncrona de reluctancia garantiza especialmente altas eficiencias en régimen de carga parcial y el rendimiento dinámico para lograr una alta calidad de proceso”, por lo que –añade− estos equipos reducen “costos significativos en términos energéticos, además de garantizar un rendimiento dinámico de alta performance que asegure la calidad del proceso”.

Mientras Leonardo Vargas indica que estos motores “son adecuados para una amplia gama de aplicaciones tales como bombas, ventiladores, compresores, extrusoras, transportadores y mezcladores”, Roberto Moncada, señala que también se utiliza “en aplicaciones de alta y muy alta velocidad, como accionamiento de actuadores en robótica y donde se requiere un control preciso de la posición”.